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Carmen Fontdevila

on November 13, 2007

 

Sonrisas Gratuitas

 Por Adriana D’Angelo

Una amplia sonrisa permaneció en el rostro de Carmen Fontdevila durante toda la entrevista, mientras nos contaba, sentada en su escritorio lleno de reconocimientos y documentos, cual es su trabajo en la Escuela Elemental Manatee, donde el 83 por ciento de los alumnos son de origen hispano y ella tiene la responsabilidad de la  Coordinación del Programa Educativo para Migrantes.

Esa sonrisa incansable se debe a que esta mujer de origen hispano se siente feliz por el trabajo que hace todos los días y porque puede recrear gratuitamente esa sonrisa en los rostros de niños y familias trabajadoras.

El programa Educativo que dirige Fontdevila fue creado por el Gobierno Federal hace cuatro décadas con el fin de apoyar a los estudiantes hijos de migrantes, quienes siempre estaban retrasados en comparación con sus compañeros, por el hecho de tener que moverse constantemente de un lado al otro, por el trabajo que realizan sus padres.  Los migrantes son quienes laboran en el campo y su lugar de residencia está sujeto a las cosechas en las que tengan que participar.

Desde hace 30 años Miss Carmen – como todos la llaman cariñosamente – ha trabajo ininterrumpidamente en el sistema educativo del Condado de Collier. Salió de la Habana, Cuba, en  enero de 1970, directamente a la ciudad de Naples, donde ha residido la mayor parte de su vida. Sus dos hijos mayores: Johnny y Carmen Liz nacieron en la isla, mientras que al menor, Michael, lo tuvo en territorio americano. Ellos, junto a sus tres nietos: Meredith, Michael Jr.y Chase son el orgullo de su vida.

En su país natal, Cuba, realizó estudios de taquigrafía, mecanografía y tomó algunos cursos de educación, pero luego comenzó la revolución castrista y terminaron las posibilidades de continuar estudiando. Además tomó clases de inglés, y logró dominar el idioma perfectamente, con lo cual ya había ganado gran parte de la batalla para conseguir empleo al llegar a la Florida. Al principio Carmen Fontdevila se dedicó a la tutoría de aquellos niños que no dominaban el inglés, en los programas de LEP (Limited English Proficiency) y ESOL (English as a second Language).

“En el año 1970 visité uno de esos campamentos donde residen los trabajadores migrantes del campo con el fin de actuar como traductora. No podía creer lo que estaba viendo, para mi era imposible que eso pudiera pasar en este país, tanta pobreza y desidia me hicieron reflexionar y pensé que algún día yo tenía que tocar esas vidas. Por seis años soñé con la oportunidad de obtener el cargo que me permitiría hacer algo para ayudar a esas personas”, y finalmente le llegó, cuando le propusieron ser la directora del Programa de Migrantes, que hasta hoy maneja con mucha eficiencia y el respaldo de la comunidad.

Miss Carmen tiene tantos años trabajando con la comunidad de migrantes que actualmente está atendiendo a los hijos de aquellos que hace 10 ó 20 años atrás fueron sus estudiantes. Esas familias vienen constantemente a pedirle su ayuda y a agradecerle todo lo que hace por ellos. 

Por catorce años consecutivos Fontdevila ha liderado el programa: “Toys Drive”, mediante el cual cada navidad le regalan dos juguetes a cada niño que está registrado en el programa de migrantes. Gracias al apoyo de la comunidad, empresas privadas y voluntarios, decenas de niños tienen una ilusión durante los días de fiesta.

Miss Carmen comenta que la idea de crear este hermoso programa nació de que “cuando comenzaban las clases en enero, luego de las vacaciones navideñas, notábamos que el ausentismo de los niños era enorme, durante las primeras semanas las aulas estaban vacías y pensamos que era porque las familias ya habían dejado el campamento para irse a otras cosechas. Luego los niños se iban incorporando y eso nos parecía raro, por eso decidí preguntarle a las madres qué era lo que sucedía, y ellas, con mucha tristeza, me contestaron que no enviaban a sus niños porque éstos no tuvieron ningún regalo en navidad y no querían que escucharan lo que los otros compañeros habían recibido. Estos testimonios rompieron mi corazón, fue entonces cuando nació un programa que no sólo le da alegría a mis estudiantes, si no a todos los menores que forman parte de las familias, incluso los bebés que aún no van a la escuela, porque nadie en la casa puede quedarse sin sonreír”.

Para el día de Acción de Gracias la Iglesia Grace Lutheran, dona 32 cestas de alimentos, que incluyen un pavo, y Miss Carmen es la encargada de seleccionar, de entre todas, a las familias más necesitadas, para darles esa alegría en uno de los días más esperados y tradicionales del año. Además actualmente tienen una cuenta en el banco, activa gracias a las donaciones voluntarias de la comunidad, que se destina a pagar las cuentas médicas de los niños que, por enfermedades contagiosas, deben faltar a la escuela. 

A la par de los programas mencionados, Fontdevila recolecta diariamente tiene todo tipo de productos para repartir entre las familias migrantes y más necesitadas. Su oficina es un depósito de ropa, juguetes, uniformes escolares, chaquetas, zapatos, frasadas, sábanas y todos aquellos elementos de primera necesidad, que guarda en gigantes depósitos y distribuye equitativamente todas las semanas.

Para que los niños puedan formar parte de este programa y beneficiarse con sus servicios, deben llenar un documento de elegibilidad con todos los datos personales y el historial de cada uno de los miembros del núcleo familiar. Miss Carmen archiva todos esos documentos y se asegura de que esas familias tengan todo lo que necesitan. Además les orienta sobre cómo conseguir servicios de consejería legal, los documentos y requisitos necesarios para inscribirles en la escuela, así como dónde pueden realizarle los exámenes médicos a los niños y ponerle las vacunas respectivas.

             

“He sido bendecida con este trabajo. Mi mayor satisfacción es ver que esos niños, que son hijos de Dios, crecen más sanos y tienen todo lo que necesitan, aunque lamentablemente no tengo la capacidad de ayudarlos a todos, pues la necesidad es más grande de lo que está a mi alcance. El día que me retire de este trabajo seguiré con mi labor, porque aún le debo mucho a esas comunidades que han llenado mi vida de paz y de muchas satisfacciones” 


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