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Sonia Rocha

 

Por Adriana D’Angelo.

 

“Transformar a la gente tanto física, como emocionalmente, subir el autoestima de alguien que se avergüenza de su sonrisa, eso es parte de mi labor”, comentó la dentista Sonia Rocha, al hablar de las satisfacciones que le brinda su profesión.

Sonia Rocha nació en Puerto Plata, en la costa norte de República Dominicana y creció en Santiago, junto a su abuela, debido a que su familia emigró en los años setenta a los Estados Unidos. Estudió odontología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y allí ejerció los primeros tres años de su carrera.

En 1985 se muda a Norteamérica y realizó la reválida de su carrera en la Universidad de Nueva York. En 1989, asociada con una amiga, comienza su consulta privada en la zona de Washington Heights, y este se convierte en el segundo consultorio latino abierto en el área y el primero atendido por mujeres de habla hispana.  La oficina se mantuvo funcionando con éxito hasta 1996, cuando, por razones familiares, decidió ingresar a la fuerza aérea americana, donde trabajó como dentista.

“Durante los años que trabajé en la fuerza aérea, tuve la oportunidad de prepararme académicamente,  ponerme al día con los nuevos procesos implementados en el área de salud dental y hacer varios cursos de especialización odontológica, como: endodoncia, ortodoncia y cirugía, entre otros. Además, el hecho de vivir y trabajar dentro de la base me permitía dedicarle más tiempo a mis hijos”, recordó la doctora Rocha, madre de dos adolescentes: Mark (16) y Ashley (13).

El deseo de innovarse y prepararse constantemente la ha convertido en una profesional integral. “Me considero una de las pocas dentistas que hace todo tipo de tratamiento dentro de su clínica”, el paciente recurre a la doctora Rocha buscando una solución, verse y sentirse mejor. Al final del tratamiento, el problema queda resuelto, sin necesidad de visitar o consultar la opinión de otro especialista.  

Dentro de su consulta, abierta en el área de Bonita Springs desde agosto del 2007, Sonia Rocha ofrece los tratamientos de odontología cosmética, rehabilitación completa de la boca, extracciones, endodoncia, restauración de implantes, etc. Se puede decir que con cada uno de sus pacientes realiza un trabajo de arquitectura dental.

Aproximadamente un 40% de sus clientes son de origen hispano. Las edades de sus pacientes oscilan entre los 3 y 70 años. Una de sus fortalezas en el área de la salud, es que se toma el tiempo necesario para escuchar a los pacientes, “yo los atiendo al estilo hispano, ellos se sientan a contarme qué les duele, cómo se sienten y por qué desean cambiar determinada parte de su dentadura”. Por otra parte, en su consultorio “Tower Dental Arts” ofrece un horario muy flexible, de lunes a sábado, incluso hasta las 8 de la noche, para emergencias y aquellos que prefieran visitarla luego del horario de trabajo.

Sonia Rocha fue la primera dentista de su familia, pero ha contagiado su vocación a otros miembros, y actualmente un total de 6 primos se dedica a la odontología y, al parecer, su hija Ashley le seguirá los pasos.

Además de sus tareas como empresaria, le gusta ir a la playa, a la iglesia, visitar a sus amistades y dedicar el mayor tiempo posible a sus hijos, con quien comparte interminables horas de juegos de mesa. Cuenta que su pasión es bailar y entre sus pasatiempos se encuentran crear vitrales, tejer, coser y leer.

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Juan Herrera

Por Adriana D’Angelo.

 

“La mayor satisfacción de realizar mi trabajo es que me permite prevenir enfermedades, antes de que se conviertan en graves problemas que pongan en peligro la vida de los pacientes y sus familias. Es gratificante lograr mejorar la calidad de vida de las personas mediante el uso de la medicina y la tecnología avanzada”.

El doctor Juan Herrera nació en San Salvador, El Salvador, y emigró a los Estados Unidos después de haberse graduado de bachiller. Estudió Medicina en la Universidad de California, donde obtuvo su título en 1992. Más tarde,  hizo una residencia en Medicina Interna en la UCLA-San Fernando, y en 1998 terminó su especialización en gastroenterología en la Universidad de la Florida, ubicada en Gainesville. 

Permaneció en Gainesville por tres años más, hasta que en el 2001 se mudó a la ciudad de Fort Myers donde inició su práctica en el Suroeste de la Florida con el grupo Digestive Health Physicians, compuesto por cinco médicos que ofrecen a la comunidad un servicio especializado y con la más avanzada tecnología en tratamientos para cáncer colorrectal, dolores estomacales, acidez, sangrado gastrointestinal, enfermedades del hígado, entre otras afecciones.

El doctor Herrera comenta que la gastroenterología es una rama de la medicina que permite actuar de manera preventiva para atacar el temible cáncer del colorrecto, enfermedades del hígado y problemas en el esófago.  Además es una rama médica en la cual la tecnología forma parte de la práctica, por eso el especialista debe mantenerse en constante actualización.

Aproximadamente un sesenta por ciento de sus pacientes son de origen hispano, es por eso que el doctor Herrera cuenta con un equipo bilingüe calificado para atender a quienes se sientan más cómodos y confiados hablando español. Entre los problemas más recurrentes de los hispanos que visitan su consulta se destacan la acidez y los dolores abdominales. Además, muchos acuden al médico con el fin de prevenir la aparición de cáncer colorrectal. “Yo recomiendo que se hagan su primer examen de colorrecto a partir de los 50 años, en caso de no tener un historial familiar, ni algún tipo de síntomas. Quienes pudieran tener herencia, es mejor que se adelanten y se sometan a un estudio a los 45 años”, explicó el especialista.

 

Juan Herrera tiene tres hijas junto a su esposa Sara: Ligia María, Camila Regina y Ana Carolina, de 21, 19 y 6 años respectivamente. Entre sus pasatiempos se destacan los deportes acuáticos, el ciclismo y uno muy especial, entretener y educar a su pequeña niña de 6 años.

 


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Romilio Márques

Por Adriana D’Angelo.

“Escogía la rama de la pediatría porque mi trabajo me permite seguir siendo niño. Además los pacientes pequeños son más honestos, siempre dicen la verdad y aunque se sientan muy mal, siempre conservan la sonrisa”.

  

El doctor Romilio Márques nació en la ciudad de Nueva York, proveniente de padres cubanos. Por razones económicas decidió emigrar a República Dominicana para estudiar allí medicina, luego de haber aplicado en otros países y ser aceptado por varias universidades. En 1989 se graduó en la Escuela de Medicina de la Universidad de Santo Domingo (I.N.T.E.C). Mientras hacía su carrera, regresó a la gran manzana todos los veranos para trabajar con su padre, quien era carpintero. Durante las noches hacía valet parking, y con esto reunió dinero para mantenerse en la universidad. 

Haciendo sus guardias médicas en la isla conoció a su esposa Ana, quien es médico general, pero dejó de ejercer hace muchos años para dedicarse al cuidado de la familia. Juntos tienen cuatro hijos: Romy (14), Danielle (13), Melissa (11) y Mariela (10).

Luego de recibirse como médico Márques regresó a los Estados Unidos y realizó su especialización de pediatría en Corpus Christi, Texas. En 1998 decidió mudarse a la ciudad de Naples por razones personales y aquí se estableció con su familia. Cuando llegó al área trabajó un par de años con un grupo de médicos en Naples Medical Center, pero luego decidió seguir su propio camino independiente.

En el año 2000 abrió su consulta privada en East Naples, y a pesar de que recuerda que el primer mes sólo tuvo 3 pacientes, actualmente cuenta con un archivo de aproximadamente dos mil expedientes, de los cuales más del 80 por ciento son de origen hispano, por lo cual su consultorio es completamente bilingüe.

Además de su consulta independiente, Romilio Márques es el Jefe del Departamento de Pediatría del Physicians Regional Medical Center. Con tanto trabajo parece mentira que aún le queda tiempo para unos cuantos pasatiempos como: jugar tenis con su hijo Romy, practicar golf con algunos colegas y maniobrar trenes eléctricos en la pista que ha creado en el jardín de su casa.


“Muchos de mis pacientes son niños de bajos recursos, con problemas de nutrición, algunos viven en trailers sin aire acondicionado ni calefacción, por lo cual se enferman tanto en verano como en invierno. Estas realidades me entristecen, pero, por otra parte, me llena de satisfacción ver crecer a los niños y luego atender a los hijos de quienes fueron mis pacientes”, comentó el doctor Márques.

 

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Pedro Arocho. M.D., PA

Nuestro médico de familia

Por Adriana D’Angelo.

 

Con una vasta experiencia en la práctica de medicina familiar, el doctor Pedro Arocho ha llegado recientemente al Suroeste de la Florida, para ofrecer sus servicios en una agradable y cálida oficina ubicada en el norte de la ciudad de Naples.

El doctor Arocho nació y creció en la ciudad de Nueva York. Domina perfectamente el español pues sus padres emigraron desde San Turce, Puerto Rico, y formaron su familia en la “Gran Manzana”. Tiene una extensa preparación académica, inicialmente se graduó en Fordham University, para más tarde recibirse en el New York Medical Collage. Completó su residencia en medicina familiar en el Brookdale Hospital Medical Center en Nueva York y adicionalmente egresó de la University of North Carolina at Chapel Hill.

 

El doctor Pedro Arocho explica que un médico familiar es aquel que puede atender a todos los integrantes de la familia y brindarle los cuidados necesarios individualmente de acuerdo a la edad e historia médica. El foco de atención de este tipo de especialista de la salud es el grupo familiar y su integración.

 

Una de las principales ventajas de ponerse en manos de un médico de familia es que puede prevenir aquellas enfermedades hereditarias que se presenten en el historial médico familiar. Saber cuales son o fueron los padecimientos y enfermedades de otros miembros de la familia, permite aplicar una medicina preventiva que a la larga evitará que los problemas sean más serios.

Antes de mudarse a esta área, el doctor Arocho ejerció por los últimos veinte años la práctica privada en la ciudad de Tampa Bay, Florida. Por cinco años fue profesor asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de la Florida y ha sido elegido como uno de los mejores doctores de los Estados Unidos (en el listado: “Best Doctors in America”), durante los tres últimos años consecutivos. Además participó activamente como miembro de la directiva del consejo de CNN-Health News, una de las cadenas televisivas de origen americano con mayor reconocimiento a nivel mundial.

Ya instalado en la ciudad de Naples recuerda la primera vez que visitó el área hace poco más de un año, gracias a la invitación de un amigo y colega. “Me encanta Naples, aún tiene sabor de pueblo y sus habitantes han sido muy amables conmigo desde el principio”.

Respecto al inicio de su práctica privada profesional comenta: “Tengo muchas expectativas positivas, mi visión es tener un consultorio donde se brinden excelentes servicios de salud para todos los miembros de la familia, enfocándonos principalmente en la prevención”.

Una de sus aficiones es jugar golf, pasatiempo que puede desarrollar plenamente en los campos que rodean la ciudad de Naples. Además le agrada leer y viajar. En su tiempo libre regresa a Tampa Bay – lugar donde vivió las últimas décadas – para visitar a sus dos hijas: Jessica y Jeanine.


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Dr. Romelio Abreu

Odontología al servicio de la familia

Por Adriana D’Angelo.

En el consultorio odontológico Dentistry at Hammock Cove definitivamente se respira la palabra “familia”. En primer lugar porque todos los integrantes de la casa son atendidos con un excelente servicio personalizado, desde los niños pequeños hasta los abuelos. Además, los pacientes son asistidos cariñosamente por la familia Abreu, quienes han formado un equipo para ofrecer un ambiente cálido desde que entra al consultorio, hasta que finaliza el tratamiento.

El doctor Romelio Abreu nació y vivió su infancia en Placetas, Cuba. En 1980 emigró a los Estados Unidos y se educó en la ciudad de Miami. Realizó sus estudios superiores en Nova Southeastern University, donde en el año 2001 se recibió como dentista.

Durante sus años de estudiante conoció a su esposa y compañera de trabajo, con quien ha estado casado durante los últimos 11 años, y ambos son padres de dos niños y una niña. Al finalizar la carrera universitaria, se mudaron a la ciudad de Naples por una oferta de trabajo y aquí han formado su familia.

Hace cuatro años Romelio Abreu abrió las puertas de su consultorio privado en el área este de la ciudad de Naples, convirtiéndose en uno de los primeros odontólogos hispanos en ofrecer servicio dental a la comunidad. Desde el 2003, la lista de pacientes ha ido creciendo considerablemente, y en la actualidad más del 60 por ciento de los mismos son de origen hispano. Abreu afirma que la clave de su éxito ha sido “el respeto, la honestidad y la compasión que sentimos por cada persona que requiere de nuestra ayuda”.

Según el odontólogo, el principal problema de los pacientes latinos es la falta de prevención. “Estamos conscientes de que muchas veces las personas no tienen los recursos suficientes para sufragar los gastos de un tratamiento dental, pero hay problemas que no se pueden obviar y, mientras más tiempo se espere, el cuadro se agrava y resulta mucho más costoso de remediar. La solución para eso sería la prevención, haciendo su cita cada seis meses o un año”, comentó el doctor Abreu.

Fuera del consultorio médico, Romelio Abreu es un hombre muy familiar, le encanta dedicar el tiempo libre que le queda, a su esposa y los tres niños. Dice que prefiere quedarse en casa compartiendo con ellos y con sus padres quienes ahora viven también en Naples.

Él es uno de los pocos dentistas del área con el que puedes comunicarte si tienes alguna emergencia todos los días de la semana. Trabaja en el consultorio los sábados porque reconoce que muchos de sus pacientes prefieren no tener que perder un día laboral en la consulta. Así que si usted tiene alguna emergencia, no dude en llamar al doctor Abreu y será atendido rápidamente para que su problema sea resuelto. 

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Javier Lugo

Pieles bellas y saludables a cualquier edad

 

Por Adriana D’Angelo.

“El 70% de mi población de pacientes es de origen hispano”, afirmó Javier Lugo, un dermatólogo de origen puertorriqueño quien desde hace 4 años ofrece una consulta privada en la ciudad de Naples, especializada en el cuidado de la piel.

Sin duda una de sus principales fortalezas es la confianza que despierta en los pacientes, al ofrecer una atención personalizada y amigable, a la par de una demostrada experiencia, elementos que, en conjunto, lo han convertido en uno de los nombres más populares en cuanto a dermatología se refiere, en el Suroeste de la Florida y sus áreas vecinas.

Diariamente el Dr. Lugo atiende un promedio de 30 pacientes, quienes solicitan sus servicios por distintos problemas como el acné, verrugas, alergias en la piel, dermatitis, lunares, caída del cabello, quistes, manchas, hongos en las uñas, rosácea, moles, eczemas y muchas otras afecciones.

En el área de dermatología cosmética, cuenta con los más innovadores tratamientos para embellecer y rejuvenecer la piel, entre ellos: el botox, llenadores de colágeno y Restylane fillers. Es importante poner su piel, que es el órgano más grande del cuerpo, en manos de médicos especialistas como el doctor Javier Lugo, para estar seguros de que cada tratamiento, por más sencillo y ambulatorio que sea, será ejecutado con el mayor de los cuidados, bajo estándares de seguridad, y le permitirá obtener los resultados deseados.

También tiene tecnología de punta en cuanto a tratamientos de Foto-rejuvenecimiento, los cuales son procesos que utilizan luces ultravioletas e infrarrojas para borrar manchas solares, enrojecimientos, capilares rotos, poros dilatados y arrugas finas que dan a nuestro rostro un aspecto envejecido.

Javier Lugo proviene de una familia de médicos, su padre y su abuelo materno fueron doctores, mientras que dos de sus hermanos también son dermatólogos, su hermana estudió administración de hospitales y sólo un hermano se desvió de la vertiente para convertirse en abogado.

Realizó estudios en la Universidad de Massachussets a principios de los años noventa, y se graduó en la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y en el año 1994 se mudó a Fort Lauderdale donde practicó por varios años como cirujano ginecológico en el Holy Cross Hospital.

En el 2001 comenzó a trabajar en el área de dermatología junto a su hermano Gerardo (Jerry) Lugo, uno de los pioneros de esa rama de la medicina en esta área y propietario de “Naples Dermatology & Skin Cancer Surgery”.

A principios del 2004 decidió abrir su propia oficina para consultas privadas, la cual sigue funcionando en la actualidad con gran éxito, gracias a la ayuda de su esposa Jennifer, quien trabaja con él en la parte administrativa. El Doctor Lugo, en estos pocos años ha logrado ganarse la confianza de la comunidad hispana, que encuentra en él a un especialista que habla su idioma y entiende sus necesidades.

Actualmente dedica los fines de semana a su hijo Stefan Alexander, quien es la luz de sus ojos, y a practicar sus principales hobbies, los deportes acuáticos como scuba diving, sky surfing y buceo. Su afición por este tipo de actividades le motivó a obtener un entrenamiento para la práctica de la Medicina Hiperbárica, la cual se utiliza comúnmente para el reestablecimiento de lecciones causadas por accidentes de buceo.

 

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Dr. Ovidio Pozo

Salud al alcance de todos

Por Adriana D’Angelo.

 

Entrar en su consultorio significa ver rostros provenientes de todos los países latinoamericanos, desde Río Grande hasta la Patagonia. Con una sonrisa tranquilizante y relajada se sienta a conversar con sus pacientes, sin importar el tiempo, ni detenerse por aquellas personas que aún siguen en lista de espera para ser atendidos. Pero aunque sea por algunas largas horas, vale la pena esperar, porque al salir de la sabia consulta de este médico de 85 años de edad, no sólo se sentirá mejor, sino con la seguridad de haber conseguido el diagnóstico correcto. 

Ovidio Pozo se ha convertido en el médico de cabecera del pueblo, desde hace más de 20 años se radicó en la ciudad de Naples, donde ha atendido a miles y miles de hombres, mujeres y niños.


“Creo que he visto en mi consulta médica a la mayor parte de los hispanos en esta ciudad, no hay un sitio al que yo vaya sin encontrarme a alguna persona que me salude porque ha sido mi paciente, lo cual me satisface grandemente porque demuestra que he hecho una labor humana y honesta, pues si acercan a saludarme es porque se sienten agradecidos”, comentó el veterano doctor.

 

Ovidio Pozo nació el 9 de agosto de 1922 en Santa Clara, Providencia de las Villas, Cuba. Es el hermano mayor de cuatro hijos. Su única hermana era también galena y murió 3 años después de pisar tierra norteamericana.

Recibió sus estudios primarios en la escuela pública de Santa Clara (Cuba) y se graduó en el año 1950 como Doctor en Medicina, luego de una carrera de 7 años en la Universidad de La Habana, la cual era la única que ofrecía esta carrera en la isla durante aquella época. El doctor cuenta que algunos de los médicos que sobreviven de esa generación, de vez en cuando se reúnen en Miami para recordar viejos tiempos.

Se casó en el año 1961 con su amada esposa Hilda, quien es su mano derecha en el consultorio, y la confidente de muchos de sus pacientes. La pareja sólo tuvo una hija llamada Isabel, graduada en Bioquímica en la Universidad de Boston. Actualmente la heredera del apellido Pozo está haciendo su sueño realidad al abrir un restaurante en el área del downtown de la ciudad de Naples junto a su socia Mary Shipman. El local se llamará: IM Tapas y ofrecerá deliciosa gastronomía española.

“Volví a nacer la tarde del 12 de mayo de 1974 cuando logré salir de Cuba hacia España, después de 12 años de infierno comunista y tras 6 años y medio de haber sido separado de mi familia, para ser trasladado hacia el poblado de Yaguajay, el cual era una especie de siberia para quienes pedían permiso para salir del país. Durante todo ese tiempo sólo veía a mi esposa y a mi hija por unas pocas horas cada 2 ó 3 semanas”, recordó el doctor Pozo.

Permaneció en España junto a Hilda e Isabel por tres meses, como lo hicieron otros 30 mil cubanos que esperaban su traslado hacia Miami en aquellos tiempos. El 10 de Agosto de 1974 llegó a Miami donde lo esperaba su familia. En seguida se matriculó en un curso de la Universidad de Miami, subsidiado por el Condado de Dade y dirigido a profesionales de la salud extranjeros, que les preparaba para tomar el primer examen requerido para poder ejercer la carrera en suelo norteamericano.

Luego tomó otro curso en la misma casa de estudios, que era impartido a los cubanos con una ayuda del gobierno federal, mediante el cual pudo obtener, en el año 1976, la licencia para trabajar como médico general en el estado de la Florida.

Ese mismo año se mudó a Steubenville, Ohio, con la intención de conseguir una residencia en anestesia, la cual era su especialidad en Cuba, pero a la edad de 54 años ya se le hizo difícil obtenerla. De allí partió a Weirton, West Virginia, donde residió por un año hasta que decidió regresar a la Florida para trabajar en un centro de salud mental de la ciudad de Fort Myers. Al poco tiempo se fue a Miami donde trabajó en tres  salas de emergencia.

En 1984 llega a la ciudad de Naples para quedarse. Aquí ha basado los cimientos de su hogar. Inicialmente laboró en el Departamento de Salud del Condado de Collier con el título de Senior Physician y luego, en el año 1988, abrió su práctica privada de medicina general, que actualmente sigue funcionando.

En su pequeño pero atestado consultorio de East Naples, el doctor Ovidio Pozo atiende de lunes a viernes a niños, adultos y ancianos con cualquier mal o dolencia, además de hacer consultas ginecológicas (citologías) y los días sábados recoge muestras de sangre para hacer pruebas de laboratorio. Sus consultas comienzan a las 2 de la tarde, así que le queda tiempo para descansar (le encanta dormir) y trabajar en su jardín por las mañanas.

Comenta que hubo épocas en las que atendía un promedio de 15 pacientes diario, aunque actualmente ese número se ha reducido. Según Pozo, el descenso de la cantidad de pacientes que acuden a su consulta es el reflejo de la situación económica que se vive en el condado de Collier debido a la caída de la industria de la construcción, la falta de empleo y los crecientes problemas de inmigración, “Mientras el paciente no tiene dinero para mantener su hogar, no podrá acudir al doctor, ni mucho menos costearse los medicamentos”.

El 70% de sus pacientes son de origen mexicano, seguido por los que provienen de Centro América. Los principales padecimientos que atiende son problemas respiratorios, cutáneos y digestivos. Además, ha notado un gran incremento de diabetes, relacionado muy estrechamente con el grupo mexicano, por sobre las otras nacionalidades.

Ovidio Pozo se confiesa “Encantado de vivir en un país de libertades, donde todos tenemos las puertas abiertas para progresar. Aquí tenemos la oportunidad de trabajar, pero nada se nos da gratuitamente, el éxito en este sistema depende del esfuerzo y el sacrificio diario… por eso siempre digo: God Bless America, tierra que recoge a todos los necesitados del mundo…”.

Definitivamente este es un doctor en todo el sentido de la palabra, uno de esos inmigrantes que, por razones de conciencia y no por hambre o conveniencia, llegaron a este país a dar el ejemplo, entregándole a la comunidad hispana los mejores años de su vida.

 


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Roxana Mussa. D.D.S.,M.S.D

Escultora de Sonrisas

Por Adriana D’Angelo.

 

Cuando le pregunté a la Dra. Roxana Mussa, ataviada con una bata blanca dentro de su pulcro consultorio, qué era lo que más le gustaba de su profesión, ella respondió rápidamente: “A mi me encanta corregir el alineamiento de los dientes y crear sonrisas hermosas”, y la razón de esa sencilla respuesta es que desde el año 1989 se dedica a la Ortodoncia.

La Dra. Roxana Mussa llegó a la ciudad de Naples a finales del 2005, y abrió su consultorio privado en el área de Bonita Springs, donde está aplicando toda la experiencia obtenida durante su práctica profesional en Cleveland, Ohio, donde trabajó desde que obtuvo su especialidad. 

Originaria de Maturín, Venezuela, proviene de una familia ligada a la medicina dental, su padre: Alberto Mussa y su mamá Carmen de Mussa, han sido reconocidos odontólogos en su país natal, por más de 40 años. Ese ejemplo hizo que 2 de los 4 hermanos se dedicaran a esa profesión, una de ellas, Roxana.

 

“Mis padres fueron mi mayor fuente de inspiración, siempre me gustó mi carrera, pero una vez que terminé la universidad en Venezuela, ellos me motivaron para que desarrollara la especialidad de ortodoncia, pues es un área muy dinámica, en la que cada paciente presenta una maloclusión (una mordida) diferente, lo cual impide caer en la monotonía.”

 

La Dra. Mussa comenzó sus estudios en la Universidad Central de Venezuela, una de las casas de  estudio más prestigiosas de la capital venezolana, allí recibió el título de Odontología.  Posteriormente realizó su reválida en los Estados Unidos en la Universidad de Cleveland, Ohio, Case Western Reserve University, donde también obtuvo el post-grado de la especialización y un master que la acreditó como ortodoncista desde hace casi 20 años.

Dentro de su experiencia profesional, ocupó el cargo de Jefe de la Sección de Ortodoncia y Ortopedia Dento-facial por espacio de 10 años en el hospital de Cleveland, The Cleveland Clinic Foundation.

Como especialista y escultora de dentaduras perfectas, La Dra. Roxana Mussa recomienda que la primera visita del niño a un ortodoncista debe hacerse a la edad de los 7 años, con el fin de evaluar el crecimiento y desarrollo de la dentición, y prevenir mayores problemas en el futuro.

En su consultorio, la doctora Mussa, junto a un eficiente equipo conformado por 3 asistentes dentales y dos asistentes ejecutivas que se encuentran en la recepción, atiende pacientes de todas las edades, desde la niñez hasta la tercera edad. Afirma que nunca es tarde para corregir problemas en el alineamiento de los dientes, y que hay muchos padres que luego de hacerle los tratamientos respectivos a sus hijos, se dan cuenta de que ellos también lo necesitan, y es en ese momento, cuando tienen el tiempo y el dinero, que deciden comenzarse el tratamiento de ortodoncia.

Roxana Mussa aplica en su consulta privada todos los procedimientos actuales de ortodoncia: braces, retenedores, tratamiento de ortodoncia completa, mantenedores de espacio (especial para los niños pequeños que pierden sus dientes de leche antes de lo debido o prematuramente), ortodoncia interceptiva, y el innovador tratamiento de Invisalign, el cual permite corregir problemas dentales mediante el uso de trays invisibles o transparentes, un sistema práctico, removible, de avanzada tecnología y muy estético pues se pueden mover los dientes sin necesidad de utilizar los braces. El tratamiento de Invisalign es muy conveniente y atractivo para los adultos.

 

“Me parece muy lindo el ver crecer a mis pacientes y tener la oportunidad de establecer amistad y llegar a conocer la personalidad de cada uno de ellos. Para mi es muy satisfactorio no solamente brindar a los pacientes una bella sonrisa sino también ver como el autoestima y la seguridad en sí mismos aumenta, eso es algo que me agradecen toda la vida”, Roxana Mussa.

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Dr. Jorge Valle

La esperanza de los padres hispanos

Por Adriana D’Angelo.

Jorge Valle se ha convertido en el mejor amigo de muchas de las mujeres hispanas que han tenido la oportunidad de encontrarse con su amable sonrisa, la seguridad de su diagnóstico, la certeza de sus palabras y su atención que no tiene límites de tiempo. 

Sus pacientes acuden a su ayuda con alguna dolencia física, y en ocasiones, con malestares espirituales, por la imposibilidad de dar vida a un hijo. Gracias a sus tratamientos muchos de ellos han logrado hacer realidad el sueño de sus vidas: ser papás.

Junto a su esposa Martha llegó a los Estados Unidos en 1967, para aumentar sus conocimientos académicos. Tiene tres hijos, el mayor es Ingeniero y Profesor de una Universidad en el Estado de Wisconsin. La segunda es doctora Psiquiatra de niños y adolescentes, y ejerce su práctica en Madison, WI., La menor es enfermera, pero actualmente se dedica al cuidado de su familia. Esos hijos profesionales le han dado además la bendición de seis hermosos nietos.

El Doctor Valle tiene una especialidad en Gineco-Obstetricia, y una sub-especialidad de Endocrinología de la Reproducción, que se encarga de atender los casos de infertilidad y problemas endocrinológicos de la mujer, así como también de la cirugía reconstructiva ginecológica. Obtuvo su título en la Escuela de Medicina en la Universidad Autónoma de México, cursó sus estudios de post graduado (especialidad) en Nueva Jersey, hizo la residencia por un periodo de 4 años en el Hospital Michael Reese, en la Universidad de Chicago y finalmente estudió tres años y medio de la sub-especialidad de Ginecología endocrinológica en esa misma ciudad.

Además ha sido miembro de la facultad de la Universidad de Chicago y actualmente trabaja como profesor clínico de la Universidad de Illinois. A través de los años ha participado en la preparación de residentes y de doctores dentro y fuera de los Estados Unidos.

Desde mediados del 2004 se mudó a la ciudad de Naples y tiene una oficina privada en el área de Bonita Springs, donde la mitad de las pacientes regulares que atiende son de origen o ascendencia hispana.

 

“El apoyo de mi esposa siempre ha sido de gran valor en mi vida y en mi carrera, sin el mismo, nunca hubiera logrado todo lo que he hecho”, hablando de la madre de sus hijos y su fiel ayudante dentro de la oficina.

 

Este doctor de origen mexicano siempre ha demostrado un interés especial por informar a la comunidad y también a sus colegas sobre las novedades del área de ginecología y reproducción, por tal razón ha escrito artículos en distintas revistas médicas sobre algunos de sus trabajos originales, y en la ciudad de Chicago -junto a otros colegas- formó uno de los centros de Infertilidad más reconocidos de los Estados Unidos, que lleva el nombre de: Centros de Fertilidad de Illinois.

El Doctor Valle asegura que el mayor problema de sus pacientes hispanas es el carecimiento de conocimientos sobre cómo lograr y mantener una buena salud, lo cual responde al hecho de que no hay muchos doctores que hablen español en los que ellas puedan confiar sus problemas de manera espontánea.

Por tal motivo para este médico mexicano, que domina perfectamente el español y el inglés, es muy gratificante ver que están llegando a nuestra área más doctores  hispanos, quienes están muy bien preparados, lo cual mejorará la calidad del cuidado médico que se ofrece a la comunidad.


 “A través de mi vida profesional he tenido la gran fortuna de contar con magníficos maestros, sin embargo, quienes más me han enseñado dentro de mi especialidad, son las mismas pacientes, demostrándome con infinita paciencia lo grande que es mi profesión, por lo que siempre les estaré muy agradecido”, comentó el doctor Jorge Valle.

 

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José Marquina

Especialista en sonrisas

Por Adriana D’Angelo.

Con una amplia sonrisa José Rafael Marquina recibe a cada uno de sus pacientes de manera jovial, dentro de un agradable consultorio, en el que la hispanidad se respira en cada rincón. Aficionado a los deportes, ha decorado las paredes de su recinto médico con fotografías autografiadas de importantes personalidades del béisbol y del baloncesto, pero definitivamente, el sitial de honor lo ocupan sus numerosos diplomas de todas las especializaciones y certificaciones que ha obtenido a lo largo de su carrera en la medicina.

Se graduó de Médico General en el año 1990, en una de las instituciones educativas más prestigiosas de Venezuela: la Universidad de los Andes, ubicada en el estado Mérida. Emigró a los Estados Unidos, junto a su esposa Candice en 1992, donde realizó la reválida de su carrera, y en 1993 inició un postgrado de 7 años en Medicina Interna en la Universidad de Miami. Más tarde se trasladó a Boston para  continuar sus estudios en TUFT University. De allí se fue a Carolina del Sur donde también ejerció la práctica médica, hasta que decidió regresar a la Florida, esta vez para asentarse en la ciudad de Naples, en el 2001. 

Actualmente es médico certificado en las áreas de Medicina Interna, Cuidados Intensivos, Pulmonología y está a punto de obtener una especialización en Trastornos del Sueño. Además de esta basta preparación académica, su avidez por la lectura e investigación en temas de cualquier índole en la medicina humana, lo han hecho especialista en curar cualquier tipo de mal, haciendo que cada uno de los pacientes que entran preocupados y sin esperanzas en su consulta, salgan de allí con una sonrisa de tranquilidad pintada en el rostro.

Hablando de cifras, el Doctor Marquina hoy en día atiende a unos 8 mil pacientes, provenientes de todo el estado de la Florida y sus alrededores, e incluyendo a personas de todos los estratos sociales y nacionalidades. Entre ellos se destacan figuras importantes del deporte mundial y de la farándula. Además de su consulta particular, trabaja desde hace 6 años en el Naples Community Hospital, conocido por sus siglas: NCH, y en el Physicians Regional Medical Center, donde brinda atención médica pulmonar a pacientes que requieren hospitalización.


Una de las fortalezas de Marquina como médico hispano, es que está consciente de que a los pacientes “hay que tomarlos en serio”, y cuando alguien llega a su consulta, debe salir de allí con un problema menos de qué preocuparse.

 

Según este médico de origen venezolano: “La medicina es en parte sentido común”, además se debe investigar de donde provienen los dolores, darle continuidad a los problemas hasta resolverlos e incluso después, pero eso sólo es capaz de hacerlo alguien que lleva la profesión en su corazón. Tanta dedicación ha hecho que sus más de 8 mil pacientes regresen a verle continuamente.

En medio de sus miles de ocupaciones y compromisos con la comunidad, José Marquina, también tiene la labor de cuidar de su familia, compuesta por sus dos hijos: Daniel y Sofía, de 6 y 4 años respectivamente, y su esposa Candice quien le ayuda con el trabajo en el consultorio, y quien también tiene una interesante historia que contar, pues en el año 1991 participó en el “Miss Venezuela”, uno de los concursos de belleza más reconocidos a nivel mundial, figurando como quinta finalista.

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